Comprendo que como futura pedagoga mi labor será bastante difícil e intensa. El tiempo pasa; aunque suene a cliché, las generaciones cambian, sus intereses, en aspecto, serán muy distintos a los míos, pongo énfasis en ello, sólo es apariencia, pues las metas a cumplir, las necesidades a suplir, aunque más evolucionadas, quiero decir con esto “tecnológicas”, serán muy similares a las mías o a las de cualquiera de mis compañeros o los requerimientos que intentaban satisfacer mis padres cuando pasaron por su etapa escolar. Es cierto, cuando estaba en el colegio no me preocupaba de con qué alimentaré a mis hijos al otro día, pero si existía la idea que algún día conformaría una familia y que me daría mucho gusto participar en el sustento de ella, como también pensaba en que sería una mujer independiente, que podría viajar por el mundo y hacer un sin fin de cosas que en ese momento no podía realizar por hallarme bajo el alero de mis padres. Hoy, como estudiante universitaria, mi situación no dista mucho de aquello, a pesar de que hay un punto que marca la diferencia en mi asistencia a clases y mi interés por estudiar e instruirme para mi futura vida laboral, en que no sólo deberé desenvolverme exponiendo materias, sino que enseñaré y ello implica además de que mis alumnos aprehendan los conocimientos que les entregue, estaré formando personas, proporcionando valores, los cuales serán muy útiles en su vida. Estaré presente en un complicado momento de su existencia, donde deberé saber guiarlos y al mismo tiempo prepararlos para su futura enseñanza superior o su desempeño laboral.
Como estudiante de Historia y Geografía me mueve el gusto por el conocimiento, los diversos procesos a lo largo del tiempo, lo similares y discordantes que pudieron, pueden y podrían ser los acontecimientos. Percibir que somos protagonistas de este mundo y como tales nuestra misión es conservarlo, aprender de la experiencia y así sobrellevar la vida en paz.
He pasado diecisiete años de mi vida dentro de una sala de clases, a pesar de ello, encuentro un grado de dificultad al preguntarme cuales son las características que debe tener una clase. Una diversidad de profesores me ha hecho clases, los cuales obviamente han tenido cualidades y defectos, de ellos rescato las propiedades de una lección.
En base a la pregunta:¿Qué elementos debe tener una buena clase de Historia y Geografía? distingo varios factores, características trascendentales que determinan una buena o mala clase. Pues bien, considero que al exponer las materias debo plantear y delimitar los objetivos de mis enseñanzas, mantener un lenguaje adecuado a la situación, considerando las particularidades de mis alumnos para así mantener un ambiente de respeto y cordialidad con un toque afable, humano, ya que soy de la idea de que las verticalidades no facilitan una buena enseñanza y en consecuencia no concuerda con lo que me he planteado.
Utilizaré herramientas tecnológicas que tanto facilitan nuestro quehacer, bibliografía, visitas a museos, excursiones, giras de estudio, entre otros, por supuesto todo en la medida de lo posible.
Siempre he creído que en lo simple se encuentra la esencia de la vida, por lo tanto espero que mis alumnos sean capaces de rescatar esa belleza que es invisible a los ojos y que abre las puertas del alma.
Como lo mencioné, somos los protagonistas de esta historia, ellos serán los personajes que pueden cambiar este sueño que es la vida, por muy visionario e iluso que suene deben vislumbrar que cada acto compromete ser asumido; los errores se pagan y los aciertos gratifican…
Doy a entender entonces que en el aula abra un trozo de mí y un trozo de ellos, cada uno recibirá y entregará, de este modo no seré “una profe de historia”, seré “la profe de historia que me enseño sobre lo que ella sabe”.
Como estudiante de Historia y Geografía me mueve el gusto por el conocimiento, los diversos procesos a lo largo del tiempo, lo similares y discordantes que pudieron, pueden y podrían ser los acontecimientos. Percibir que somos protagonistas de este mundo y como tales nuestra misión es conservarlo, aprender de la experiencia y así sobrellevar la vida en paz.
He pasado diecisiete años de mi vida dentro de una sala de clases, a pesar de ello, encuentro un grado de dificultad al preguntarme cuales son las características que debe tener una clase. Una diversidad de profesores me ha hecho clases, los cuales obviamente han tenido cualidades y defectos, de ellos rescato las propiedades de una lección.
En base a la pregunta:¿Qué elementos debe tener una buena clase de Historia y Geografía? distingo varios factores, características trascendentales que determinan una buena o mala clase. Pues bien, considero que al exponer las materias debo plantear y delimitar los objetivos de mis enseñanzas, mantener un lenguaje adecuado a la situación, considerando las particularidades de mis alumnos para así mantener un ambiente de respeto y cordialidad con un toque afable, humano, ya que soy de la idea de que las verticalidades no facilitan una buena enseñanza y en consecuencia no concuerda con lo que me he planteado.
Utilizaré herramientas tecnológicas que tanto facilitan nuestro quehacer, bibliografía, visitas a museos, excursiones, giras de estudio, entre otros, por supuesto todo en la medida de lo posible.
Siempre he creído que en lo simple se encuentra la esencia de la vida, por lo tanto espero que mis alumnos sean capaces de rescatar esa belleza que es invisible a los ojos y que abre las puertas del alma.
Como lo mencioné, somos los protagonistas de esta historia, ellos serán los personajes que pueden cambiar este sueño que es la vida, por muy visionario e iluso que suene deben vislumbrar que cada acto compromete ser asumido; los errores se pagan y los aciertos gratifican…
Doy a entender entonces que en el aula abra un trozo de mí y un trozo de ellos, cada uno recibirá y entregará, de este modo no seré “una profe de historia”, seré “la profe de historia que me enseño sobre lo que ella sabe”.
Julia Venegas
Tercer año de Pedagogía en Historia y Geografía
1 comentario:
Estimada Julia
Claridad de expresión: tu redacción es clara, pero tus opiniones deben ser más explicitas, cuida tu ortografía.
Comprueba lo que piensa argumentando sólidamente lo que dice: trata que tus argumentos sean más críticos y reflexivos.
Logra persuadir al Lector: te falta mayor fluidez en tus palabras para convencer a los potenciales lectores
Calidad de la Reflexión: debes tratar de plantear soluciones a los problemas que expusiste, me parece excelente tu compromiso con el aula, ello denota tu vocación por la pedagogía.
Compromiso con la audiencia: Es bueno, pero debes seguir optimizándolo
Atentamente,
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